Che Guevara.

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Ernesto Che Guevara

Una reuniуn decisiva

Durante todo el dнa 3 de mayo de 1958, se realizу en la Sierra Maestra, en los Altos de Mompiй, una reuniуn casi desconocida hasta ahora, pero que tuvo importancia extraordinaria en la conducciуn de la estrategia revolucionaria. Desde las primeras horas del dнa, hasta las 2 de la maсana, se estuvieron analizando las consecuencias del fracaso del ”9 de Abril” y el porquй de esa derrota y tomando fas medidas necesarias para la reorganizaciуn del Movimiento y la superaciуn de las debilidades consecuentes a la victoria de la dictadura.

Aunque yo no pertenecнa a la direcciуn nacional, fui invitado a participar en ella a instancias de los compaсeros Faustino Pйrez y Renй Ramos Latour (Daniel) a quienes habнa hecho fuertes crнticas anteriormente. Estбbamos presentes, ademбs de los nombrados, Fidel, Viima Espнn (Dйbora en la clandestinidad), Сico Torres, Luis Busch, Celia Sбnchez, Marcelo Fernбndez (Zoilo en aquella йpoca), Haydйc Santamarнa, David Salvador y a mediodнa se nos uniу Enso Infante (Bruno).

La reuniуn fue tensa, dado que habнa que juzgar la actuaciуn de los compaсeros del Llano, que hasta ese momento, en la prбctica, habнa conducido los asuntos del 26 de Julio. En esa reuniуn se tomaron decisiones en las que primу la autoridad moral de Fidel, su indis cutible prestigio y el convencimiento de la mayorнa de los revolucionarios allн presentes de los errores de apreciaciуn cometidos. La direcciуn del Llano habнa despreciado la fuerza del enemigo y aumentado subjetivamente las propias, esto sin contar los mйtodos usados para desencadenarla. Pero lo mбs importante es que se analizaban y juzgaban dos concepciones que estuvieron en pugna durante toda la etapa anterior de conducciуn de la guerra. La concepciуn guerrillera saldrнa de allн triunfante, consolidado el prestigio y la autoridad de Fidel y nombrado comandante en jefe de todas las fuerzas incluidas las de la milicia —que hasta esos momentos estaban supeditados a la direcciуn del Llano— y secretario general del Movimiento.

Hubo muchas discusiones enconadas al analizar la participaciуn de cada quien en los hechos analizados pero la mбs violenta quizбs, fue la sostenida con los representantes obreros que se oponнan a toda participaciуn del Partido Socialista Popular en la organizaciуn de la lucha. El anбlisis de la huelga demostraba que sus preparativos y su desencadenamiento estaban saturados de subjetivismo y de concepciones puchistas, el formidable aparato que parecнa tener el 26 de Julio en sus manos, en forma de organizaciуn obrera celular, se habнa desbaratado en el momento de la acciуn. La polнtica aventurera de los dirigentes obreros habнa fracasado contra una realidad inexorable. Pero no eran los ъnicos responsables de la derrota, nosotros opinбbamos que las culpas mбximas caнan sobre el delegado obrero David Salvador, el responsable de La Habana, Faustino Pйrez y el jefe de las milicias del Llano, Renй Ramos Latour.

El primero, por sostener y llevar a cabo su concepciуn de una huelga sectaria que obligara a los demбs movimientos revolucionarios a seguir a la zaga del nuestro. A Faustino, por la falta de perspectiva que tuvo al creer en la posibilidad de la toma de la capital por sus milicias, sin aquilatar las fuerzas de la reacciуn en su bastiуn principal. A Daniel, se le impugnaba la misma falta de visiуn pero referida a las milicias del Llano que fueron organizadas como tropas paralelas a las nuestras, sin entrenamiento ni moral del combate y sin pasar por el riguroso proceso de selecciуn de la guerra.

La divisiуn entre la Sierra y el Llano era real. Habнa ciertas bases objetivas para ello, dadas por el mayol grado de madurez alcanzado en la lucha guerrillera por tos representantes de la Sierra y el menor de los combatientes del Llano, pero tambiйn habнa un elemento de extraordinaria importancia, algo que pudiйramos llamarle la deformaciуn profesional. Los compaсeros del Llano tenнan que trabajar en su ambiente y, poco a poco, se iban acostumbrando a ver los mйtodos de trabajo necesarios para esas condiciones, como ideales y los ъnicos posibles para el Movimiento y, ademбs —humanamente lуgico— a considerar el Llano con mayor importancia relativa que la Sierra.

Despuйs de los fracasos frente a las fuerzas de la dictadura, surgнa ya una sola capacidad dirigente, la de la Sierra, y, concretamente, un dirigente ъnico, un comandante en jefe, Fidel Castro. Al final de una exhaustiva y muchas veces violenta discusiуn, se resolviу separar de sus cargos a Faustino Pйrez, que seria remplazado por Ochoa, y a David Salvador, que seria remplazado por Сico Torres. Con este ъltimo cambio no se hacia ningъn adelanto sustantivo en cuanto a concepciуn de la lucha ya que frente al planteamiento de la unidad de todas las fuerzas obreras para preparar la prуxima huelga general revolucionaria, que debнa estar ordenada desde la Sierra, Сico manifestaba su disposiciуn a trabajar disciplinadamente con los “stalinнstas” pero que eso no conducirнa a nada. Se referнa en esos tйrminos a los compaсeros del Partido Socialista Popular.

El tercer cambio, el de Daniel, no producнa sustituto ya que pasaba a ser Fidel directamente comandante en jete de las milicias del Llano. Ademбs, se tomу la determinaciуn de enviar a Haydйe Santamarнa como agente especial del Movimiento a Miami, haciйndose cargo de las finanzas en el exilio. En la parte polнtica, la direcciуn nacional pasaba a la Sierra Maestra, donde Fidel ocuparнa el cargo de secretario general y se constituнa un secretariado de cinco miembros donde habнa uno de finanzas, de asuntos polнticos y de asuntos obreros. No recuerdo ahora quiйnes fueron los compaсeros designados para estos puestos, pero todo lo referente a envнos de armas o a la decisiуn sobre las armas, y las relaciones exteriores, correrнa de allн en adelante por cuenta del secretario general. Los tres compaсeros separados debнan ir a la Sierra donde ocuparнan un cargo de delegado obrero David Salvador y serнan comandantes Faustino y Daniel. Este ъltimo fue puesto al mando de una columna que tuvo activa participaciуn en la lucha de la ъltima ofensiva del ejйrcito que estaba al desencadenarse, muriendo al frente de las tropas mientras atacaba a una de las columnas en retirada. Su carrera revolucionaria le valiу un puesto en la lista selecta de nuestros mбrtires.

Faustino solicitу y obtuvo autorizaciуn para volver a La Habana y arreglar toda una serie de asuntos del Movimiento, entregar la jefatura y reintegrarse luego a la lucha en la Sierra, asн lo hizo, y en la columna 1, Josй Martн, comandada per Fidel Castro acabу la guerra. Aunque la historia debe consignar los sucesos tal como ocurrieron, debe aclararse el alto concepto que siempre nos mereciу quien en un momento dado fuera nuestro adversario dentro del Movimiento. Faustino siempre fue considerado un compaсero honesto a carta cabal y arriesgado hasta el extremo. De su arrojo tengo pruebas presenciales, cuando quemу un aviуn que nos habнa traнdo armas desde Miami, descubierto por la aviaciуn enemiga y daсado. Bajo la metralla, Faustino realizу la operaciуn necesaria para evitar que cayera en manos del ejйrcito, dбndole candela mediante la gasolina que se vertнa por las perforaciones de los impactos. De su calidad revolucionaria da cuenta toda su trayectoria.

En aquella reuniуn se tomaron tambiйn acuerdos de menor importancia y se aclararon toda una serie de aspectos oscuros de nuestras relaciones recнprocas. Se escuchу un informe de Marcelo Fernбndez en relaciуn a la organizaciуn del Movimiento en el Llano y se le encargу otro, para los nъcleos del Movimiento, detallando los resultados y acuerdos de la reuniуn de la direcciуn nacional. Tambiйn se escuchу un informe sobre organizaciуn de la resistencia cнvica, su constituciуn, forma de trabajo, componentes, ampliaciуn y fortalecimiento de las mismas. El compaсero Busch informу sobre el comitй del exilio, la posiciуn dйbil de Mario Llerena y sus incompatibilidades con Urrutia. Se decidiу ratificar a Urrutia como candidato de nuestro Movimiento y pasarle una pensiуn, que hasta ese momento recibнa Llerena, ъnico cuadro profesional que mantenнa el Movimiento en el exilio. Ademбs, se decidiу que si Llerena continuaba con sus interferencias debнa cesar en el cargo de presidente del comitй del exilio. En el exterior habнa muchos probtemas, en Nueva York, por ejemplo, los grupos de Barrуn, Pйrez Vidal y Pablo Dнaz trabajaban separados entre sн y, a veces, tenнan choques o interferencias. Se resolviу que Fidel enviara una carta a los emigrados y exiliados reconociendo como ъnico organismo oficial al comitй del exilio del Movimiento 26 de Julio, se analizaron todas las posibilidades que brindaba el gobierno de Venezuela, presidido por Wolfgan Larrazбbal en aquel momento, que habнa prometido apoyar al Movimiento y que de hecho lo hizo. La ъnica queja que pudiйramos tener con Larrazбbal, estriba en que nos enviу, junto con un aviуn de armas, al “benemйrito” Manuel Urrutia Lleу pero, en realidad, nosotros mismos habнamos hecho tan deplorable elecciуn.

Se tomaron otros acuerdos en la reuniуn, ademбs de Haydйe Santamarнa, que debнa ir a Miami, Luis Busch debнa trasladarse a Caracas con instrucciones precisas acerca de Urrutia. A Carlos Franqui se le ordenaba llegar a la Sierra para hacerse cargo de la direcciуn de Radio Rebelde. Los contactos se harнan por radio a travйs de Venezuela mediante unas claves confeccionadas por Luis Busch que funcionaron hasta el final de la guerra,

Como puede apreciarse de los acuerdos emanados “te esta reuniуn, ella tuvo una importancia capital, por fin quedaban dilucidados varios problemas concretos de) Movimiento. En primer lugar, la guerra serнa conducida militar y politicamente por Fidel en su doble cargo de comandante en jefe de todas las fuerzas y secretario general de la organizaciуn. Se seguirнa la lнnea de la Sierra, de la lucha armada directa, extendiйndola hacia otras regiones y dominando el paнs por esa vнa y se acababa con algunas ilusiones ingenuas de pretendidas huelgas generales revolucionarias cuando la situaciуn no habнa madurado lo suficiente para que se produjera una explosiуn de ese tipo y sin que el trabajo previo tuviera caracterнsticas de una preparaciуn conveniente para un hecho de tal magnitud. Ademбs, la direcciуn radicaba en la Sierra con lo que objetivamente se eliminaban algunos problemas prбcticos de decisiуn que impedнan que Fidel ejerciera realmente la autoridad que se habнa ganado. De hecho no hacнa nada mбs que marcar una realidad, el predominio polнtico de la gente de la Sierra, consecuencia de su justa posiciуn y de su correcta interpretaciуn de los hechos. Se corroborу la justeza de nuestras dudas cuando pensбbamos en la posibilidad del fracaso de las fuerzas del Movimiento en el intento de la huelga general revolucionaria, si йsta se llevaba en la forma en que se habнa esbozado en una reuniуn anterior al 9 de abril.

Quedaban todavнa por realizar algunas tareas muy importantes: ante todo, resistir la ofensiva que se avecinaba, ya que las fuerzas del ejйrcito se iban colocando en anillo alrededor del bastiуn principal de la Revoluciуn que era la comandancia de la columna 1, dirigida por Fidel, despuйs la invasiуn de los llanos, la toma de las provincias centrales y, por ъltimo, la destrucciуn de todo el aparato polнtico-militar del rйgimen. Nos llevarнa siete meses consumarlas totalmente.

En esos dнas lo mбs apremiante era fortalecer el frente de la Sierra y asegurar un pequeсo bastiуn que pudiera seguir hablando a Cuba y sembrando la semilla revolucionaria en nuestro pueblo. Tambiйn tenнamos comunicaciones con el exterior que era importante mantener. Pocos dнas antes, habнa sido testigo de una conversaciуn por radio entre Fidel y Justo Carrillo que representaba al grupo de Montecristi, o sea, aspirantes a gorilas donde militaban representantes del imperialismo como el mismo Carrillo y Barquнn. Justico ofrecнa el oro y el moro, pero pedia que Fidel hiciera una declaraciуn apoyando a los militares “puros”. Йste le contestу que no era imposible esto, pero que seria difнcil para nuestro Movimiento entender un llamamiento de este tipo cuando nuestro pueblo caнa vнctima de los soldados y que era difнcil precisar entre los buenos y los malos cuando todos estaban reunidos en montуn, en resumen, que no se hizo. Tambiйn se hablу con Llerena, me parece recordar, y con Urrutia, para hacer un llamado a la unidad y no dejar romper el endeble agrupamiento de personalidades dispares que, desde Caracas, estaban tratando de capitalizar el movimiento armado en su propio provecho paro representaban nuestras aspiraciones de reconocimiento externo y por lo tanto debнamos cuidar.

Inmediatamente despuйs de la reuniуn, sus participantes se disgregaron y a mн me tocу inspeccionar toda una serie de zonas, tratando de crear lнneas defensivas con nuestras pequeсas huestes para ir resistiendo el empuje del ejйrcito, hasta empezar la resistencia realmente fuerte en las zonas mбs montaсosas, desde la sierra de Caracas, donde estarнan los grupos pequeсos y mal armados de Crescendo Pйrez, hasta la zona de La Botella o La Mesa, donda estaban distribuidas las fuerzas de Ramiro Valdйs.

Este pequeсo territorio deberнa defenderse con no mucho mбs de doscientos fusiles ъtiles, cuando pocos dнas despuйs comenzara la ofensiva de “cerco y aniquilamiento” del ejйrcito de Batista.

[Verde Olivo, 22 de noviembre de 1964]

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