Che Guevara.

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Enrique Moreno (Compiliador)

“Tania”

Tamara Bunke -- TaniaEn el año 1935 la familia Bunke emigra a la Argentina luego de haber sido perseguida por los fascistas en Alemania. Erich Bunke y Nadia Bider, padres de Haydée Támara Bunke Bider, y otros familiares, pasaron días difíciles bajo el régimen fascista de Adolfo Hitler.

Después del incendio del Reichstag la situación empeoró para ellos: el padre de la familia era militante comunista y la madre tenía origen judío; dos condiciones que promovían la persecución más feroz por parte de los nazis. Ambos participaban en la resistencia en contra del régimen político, pero la situación se cerraba cada día mas en tomo a ellos. Nadia enseñaba alemán en la representación comercial soviética y paralelamente estudiaba Arquitectura en la Universidad, donde día a día aumentaban los uniformes de la S. S. vestidos por los estudiantes; aún su ascendencia judía no había sido descubierta, pero comenzaron las delaciones y allanamientos de su domicilio y los de sus familiares.

En una ocasión recibió la orden de presentarse a la Gestapo: había llegado el momento de emigrar, sus familiares lo hicieron en varias direcciones, pero Nadia tenía un niño pequeño, Olaf, para el que las dificultades de la huida iban a ser rigurosas, razón por la cual utilizó un pasaporte extranjero que poseía. De esta forma se dirigió a París donde se unió al resto de sus familiares que anteriormente habían salido de Alemania. El núcleo se trasladó a la Argentina donde residían otros familiares.

En Argentina vivían muchos alemanes con varios de los cuales hicieron amistad. Erich hizo las gestiones para relacionarse con el Partido Comunista —el cual estaba ilegalizado— y más tarde se integra a él. El trabajo partidista se hacía clandestino, con riesgo de que fuera descubierto por las autoridades.

El 19 de noviembre de 1937, nace en ese ambiente de trabajo justo y abnegado, el segundo vástago del matrimonio Bunke Bider. Una niña, a la que pusieron por nombre Tamara, en honor a su abuela, pero que por ser un nombre extranjero, los empleados del registro civil se negaron a inscribirla; de esa forma, para satisfacer las exigencias judiciales, se le dieron los nombres de Haydée Tamara.

En los primeros años de la infancia de Tamara la familia vivía en las afueras de Buenos Aires, pero cuando la niña tuvo edad escolar se trasladaron para un apartamento céntrico, muy cercano de la escuela Cangallo donde trabajaba su padre como profesor de Educación Física. Tamara cursó la enseñanza primaria con excelentes notas, destacándose mucho en idioma y deportes.

Según relatos de su madre, era una niña muy cariñosa y buena; virtudes que le ganaban excelentes relaciones con otros niños amigos suyos. En la familia era la única niña, su hermano y sus dos primos le complacían en todo.

Ita, diminutivo con el que ella pronunciaba su nombre cuando comenzó a decir sus primeras palabras y por el que simpre la llamaron, era una niña muy sana física y síquicamente: equilibrada, optimista y activa. Desde muy pequeña acompañó a sus padres, en las vacaciones, a diferentes lugares de verano, donde el padre la enseñaba a nadar. En esas excursiones nació su gran amor por los caballos y la naturaleza.

Pasó vacaciones en la Sierra de Córdova, en la Calamuchita y en la Colonia de Quequién, donde obtuvo los primeros premios deportivos en gimnasia y ping-pong. Además en el año de 1949, a la edad de 17 años le fue otorgado el premio de atletismo en competencias vacacionales.

Envuelta en todas estas actividades, Tamara pasó sus años de infancia, época en que se identificó con la naturaleza y los niños de Argentina, su patria, a la que siempre amó. Ella fue una niña feliz, pero no por ello fue frívola, había aprendido a relacionarse con la realidad circundante. Sus padres eran comunistas y luchaban en un medio hostil contra el fascismo en un país donde el Partido Comunista era perseguido. Con frecuencia en su hogar se efectuaban reuniones y se repartían propagandas, pero los mayores le hacían conciencia política e ideológica a Tamara y a su hermano. Muchos familiares y amigos de los Bunke, eran perseguidos por los nazis, otros habían perecido en los crematorios; Tamara conocía de estos hechos y los aborrecía. Ella y su hermano habían aprendido, de sus padres, a ser muy reservados. Se criaron en un hogar donde se le enseñó a odiar la injusticia.

En 1951, siguió siendo Ita para sus familiares y amigos, aunque ya no era pequeña. Ingresó en la Escuela Nacional para Maestros número nueve "Sarmiento", de Buenos Aires. Era una joven muy inteligente y estudiosa. En este centro de estudios terminó el primer curso y obtuvo sobresaliente en todas las asignaturas.

Para estos años la Alemania hitleriana había sido derrotada por los Aliados, y correspondió al ejército soviético la tarea más difícil y sacrificada. Se constituye la RDA. Los padres de Tamara deciden el viaje de regreso a su patria socialista, pero confrontan dificultades con ella porque se resiste a abandonar su patria americana; su madre pacientemente logra convencerla, no sin antes tener que prometerle el regreso a la Argentina. "Sabes, mamá, ¡iré a Europa! será interesante conocer nuevos lugares y gentes que han padecido la guerra . .. pero compren mi pasaje de regreso: la maleta la dejo tal y como la lleve." 1 Asi respondió Tamara al convencimiento de su madre.

Al llegar a la RDA lo encontraron todo en construcción, la situación era extremadamente difícil, al no encontrar hospedaje disponible fueron a vivir a la casa de Henrich Byl, gran amigo de sus familiares. En ese mismo año, Tamara y su hermano matricularon en la Escuela Secundaria de Fursberberg / Oder donde estudiaron el bachillerato. Es en esta época cuando ella toma por primera vez un arma en sus manos para disparar; era una escopeta de perdigones de los hijos de la familia Byl. Todos quedaron sorprendidos por la habilidad con que la jovencita tiraba al blanco. Esta actividad, la música y la escuela la ayudaron a disipar un poco la nostalgia por la Argentina.

En estos primeros tiempos del regreso a la RDA, Tamara ingresa en la Juventud Libre Alemana, donde desarrolla una intensa labor como dirigente en la región de Stalinstadt. También ingresa como miembro del Partido Socialista Unificado de Alemania. En la JLA le encomiendan otras tareas en la Unión de Pioneros en Berlín-Céntro y en el Departamento de Relaciones Internacionales; en este trabajo logró dominar los idiomas francés e inglés. En una ocasión dirigió la palabra a jóvenes de la JLA, que trabajaban en difíciles condiciones en una mina de carbón: "Ustedes no conocen la po breza —me decía—, aquí todo el mundo viste bien y se ve como comen bien. Si vieras en mi tierra cómo viven los trabajadores o los que están sin empleo..."2

Todas estas ocupaciones no fueron obstáculos para que continuara las prácticas de tiro en la asociación GST, asi como también en otros deportes.

Su actitud entusiasta ayudó mucho en la organización de la asociación, donde con el tiempo llegó a ser instructora de tiro femenino. Además dedicó tiempo a la superación, porque a pesar de sus responsabilidades, poseía mucho interés por la literatura y la música, esto le impulsó a matricular Filosofía en la Universidad de Humboldt, carrera en la que llegó a concluir el primer año.

Tamara nunca apartó de su mente la idea de regresar a América, principalmente a la Argentina ya que siempre se consideró como una latinoamericana. Al triunfo de la Revolución Cubana, trabajaba en el Buró de América Latina de la JLA en la organización del VII Festival Mundial de la Juventud, en el cual tuvo contacto con los delegados cubanos para conocer de la realidad de Cuba.

Siempre tuvo extraordinario interés por el proceso revolucionario cubano, claro está, había nacido en Latinoamérica y allí vivió los primeros años de su vida: era latinoamericana. Esto independientemente de su formación internacionalista, explica sobradamente su amor y dedicación por el proceso que se desarrolla en Cuba; cuya trayectoria siguió con desbordante entusiasmo durante los años de 1959-60. En todo momento fue amiga incondicional de Cuba y su Revolución y trabajó por su causa.

En 1960 traduce el Himno del 26 de Julio, la primera traducción que se conoce en la RDA, para un grupo cultural de la Universidad de Humboldt, en la cual estudiaba. También ayudó al Conjunto Nacional de la Policía Popular Alemana en el montaje del himno, su director escribió a Tamara "... Sentimos mucho no haber podido decirle esto personalmente, pero cuando esperábamos hacerlo supimos que ya usted había salido de la RDA para ayudar a los amigos cubanos en la edificación de su patria." 3

La primera cubana que conoció —dice su madre— fue Hortensia Gómez, que representaba a Cuba en la Federación Democrática Internacional de Mujeres, cuya sede estaba situada frente a la Universidad de Humboldt. Siempre se interesó por visitar a Cuba —dice Hortensia—, aunque sus mayores anhelos era el regreso a la Argentina y la realización de un trabajo revolucionario de mayor envergadura. En una ocasión le expuso a esta compañera, que deseaba conocer al cubano que se hospedaba en un hotel de Berlín que resultó ser Antonio Núñez Jiménez al que le sirvió de intérprete.

En diciembre de ese mismo año 1960, arribó a Berlín una delegación comercial cubana encabezada por el Che. En la recepción ofrecida a la delegación por parte del Gobierno, Tamara compartió con los cubanos; fue la primera vez que tuvo contacto con el Che. En esta ocasión dio rienda suelta a sus deseos de conocer a Cuba. Luego en Leipzig sirvió de intérprete a la delegación antes mencionada. El contacto con el dirigente cubano fue de gran importancia para ella, ya que profundizó su admiración hacia él.

En ese mismo mes llegó a la RDA el Ballet Nacional de Cuba. Cuando los cubanos arribaron a la estación de trenes de Berlín fueron recibidos por Tamara, quien les ofreció las más expresivas muestras de carino de quien sin dudas, admiraba su condición de cubanos.

Tamara sirvió de intérprete a la delegación artística cubana, tarea que cumplió con esmero y satisfacción máxima, como para demostrar toda la solidaridad que sentía por el pueblo cubano. "La primera impresión que nos causó Tamara fue la de alguien con una energía y vitalidad increíble." 4 Ésa es la opinión de Alicia Alonso; a lo que agregaba Fernando Alonso, director del Ballet. "Continuamente conversaba sobre la Revolución Cubana y América Latina. Era una cosa obsesiva en ella e) problema latinoamericano." 5 El Ballet Nacional continuó su gira por otros países de Europa, pero antes, ella expresó a los cubanos su deseo de viajar a Cuba.

En el mes de abril de 1961 al producirse la invasión mercenaria a Cuba, Tamara se sintió muy inquieta y seguía de cerca todos los acontecimientos. Estaba identificada con los cubanos como latinoamericana e internacionalista. Al respecto su madre expresa "... En Berlín se organizó una gran manifestación de solidaridad con Cuba y Tamara participó en ella... sufría porque quería estar con los cubanos." 6

Dos años antes de venir para Cuba, ya lo tenía todo preparado: el pasaporte, la autorización del Partido, etc. En una ocasión el Partido la llamó y le expresó su confianza. Sus padres nunca se opusieron a estas actividades. "Ella tenía la idea de que estando en Cuba iba a aprender a fondo de la Revolución Cubana, y que eso le serviría en su trabajo revolucionario que ella se imaginaba que desarrollaría luego en la Argentina." 7

En los primeros días de mayo de 1961 el Ballet Nacional hizo escala de nuevo en Berlín, en viaje de regreso a la patria, y recogió a Tamara, que haría el viaje con el pasaje de un bailarín mejicano que se había quedado en Europa. Así comienza una nueva etapa de su vida.

El 12 de mayo llegó a Cuba, y se alojó en el hotel ICAP. En esos momentos se estaban haciendo los preparativos para el Congreso de la Unión In temacional de Estudiantes. Para Tamara ésta era una oportunidad que no dejaría escapar. Rápidamente se entregó al trabajo arduo y constante, se le asignaron las responsabilidades de alojamiento, transporte y comida, en la primera carta a sus padres les expresa: "... apenas se puede pensar en dormir: tres horas, cuatro horas . .." 8

Entre comunistas no hay identificación más exacta que la causa común de lucha y esto sucedía entre Tamara y sus padres. En el epistolario íntimo están recogidos sus sentimientos más profundos, las emociones vividas en Cuba, la derrota de los americanos en Girón, la lucha por el desarrollo económico y las incidencias de la campaña de alfabetización. En la primera carta a sus padres escribió: ".. .Hasta la próxima vez y no se aflijan por mí. Me va muy bien, estoy extremadamente feliz, me siento bien. Es posible una nueva agresión." 9 Así quedó plasmado su profundo contenido humano; sentía felicidad al compartir la suerte de un pueblo en cuyo seno no había nacido, pero que era suyo, porque ella era revolucionaria. Para Tamara un pueblo que luchara por la justicia no era extraño.

Su alta conciencia y capacidad comunista le hacían estar al tanto de todo lo que sucedía en Cuba, y evaluar la trascendencia del momento y su importancia. Toda esta situación la informaba en las cartas a sus padres; les describía las cualidades del líder Fidel Castro, las consignas del pueblo cubano, las milicias revolucionarias y las derrotas de los gusanos.

En una carta a sus padres fechada el 6 de octubre de 1961, le explica que todavía el Partido no había definido su ubicación por lo sorpresivo de su llegada —agregando: Cuando me di cuenta de que la cosa iba a tardar; he hecho lo más natural que en mi caso habría hecho cualquier comunista, lo mismo que habrían hecho cualquiera de ustedes: trabajar aunque no haya ningún contrato, ni ningún sueldo fijo.

Comienza a trabajar en el Ministerio de Educación, se le encomienda la organización de un departamento internacional de traducciones, documentación, intérpretes. Este departamento debería prestar ayuda a otras organizaciones del Gobierno, pero ésta no será su única labor, además labora como traductora en el Ministerio de Educación y sirve como intérprete a las delegaciones extranjeras que llegaban al ICAP y estudiaba periodismo en la Universidad de La Habana. Eran tantas las actividades, que determinó hacer las traducciones por las noches. También participó en la campaña de alfabetización en las FAR.

Según el testimonio de sus compañeros de trabajo, desde el primer día hizo las gestiones para ingresar en las milicias y en el sindicato, cooperó con el trabajo del Comité de Base de la AJR, en la milicia organizó los expedientes, sus labores en el sindicato las desempeñó en horarios nocturnos.

Siempre la lucha guerrillera constituyó una obsesión para Tamara, consecuentemente con la línea de nuestra Revolución. En ese mismo año de 1961 se constituyó un grupo de estudio de la realidad argentina, y de la posibilidad de formar un grupo guerrillero en el que ella tomó parte activa.

Todo su trabajo revolucionario fue constante de un año para otro, labor consciente que la llevó a penetrar tanto en el pueblo cubano que llegó a sentirse como parte de él, en 1962 quiso materializar hasta la formalidad esa condición y comenzó a hacer gestiones para obtener la nacionalidad cubana.

En mayo de ese mismo año 1962 los argentinos revolucionarios radicados en Cuba organizaban una fiesta folklórica argentina, el Che fue invitado y propuso que localizaran a una argentina que era artista, la cual podía ayudar mucho en la actividad. Tamara se destacó como la artista principal, haciendo demostraciones de la educación musical que había adquirido desde muy pequeña. El Che resumió la fiesta con un discurso en el que planteó la necesidad de la lucha armada. Pasados unos días volvieron a reunirse, pues había algunos que no tenían el mismo criterio que el Che; ella, sin esperar el final del encuentro, se retiró molesta por la actitud de los que no estaban de acuerdo con él.

En los momentos de la Crisis de Octubre estaba dispuesta a luchar por la Revolución Cubana y así lo hace saber a sus padres. Quería vivir con todos los cubanos, si no lo hacía así —se pregutaba— ¿podría vivir con la conciencia limpia? Vivió en Cuba, conoció las preocupaciones y dificultades que entrañaba la construcción de la nueva sociedad y estuvo dispuesta a defenderla.

Tamara desde muy joven tuvo formada una conciencia de clases, y siempre tenía presente la gran miseria y la explotación de que eran víctimas los obreros en América. Por ellos estaba dispuesta al sacrificio "Tengo que decirles que ustedes carecen de contacto cuando hablan de la comida como unos provocadores (no se rían que estoy completamente seria). Pero tampoco se aflijan, en 1952 hemos pasado por casos peores." 10

Ya en 1964 estaba muy comprometida revolucionariamente, según testimonios de una amiga suya. Sin embargo, era extremadamente reservada y nunca denunció cuáles eran sus responsabilidades y contactos. En los primeros meses del año recibió un entrenamiento minucioso en materia de seguridad. Concluida su preparación a fines de marzo fue llamada por el Che a su oficina del Ministerio de Industrias donde se le explicó su misión. Ésta fue la mayor emoción de su vida.

El 9 de abril del propio año partió hacia Europa occidental, utilizando un pasaporte con el nombre de Haydée Bidel González; de esta forma comienza la vida que la elevará como último escalón a Vado del Yeso donde caería con el nombre de Tania la guerrillera. Esta primera etapa consistía en la preparación para vivir en un medio hostil a su ideología y a sus costumbres; además se acostumbró a llevar una personalidad falsa, que tenía que conocer al máximo. Para esto se confeccionaron dos leyendas, a una de las cuales se adhirió. Viajó por Europa para conocer los lugares que aparecían en sus leyendas, aprender el idioma italiano y los hábitos y costumbres de la RFA.

Debía tomar foto de un matrimonio de edad avanzada en las fronteras ítalo-alemanas, para presentarlos como sus padres. Comenzó a hacer un estudio minucioso de todo lo que le rodeaba. En aquel medio encontró muchos elementos propios de las sociedades putrefactas prestos a cooperar con la policía. Fue un proceso muy duro, hasta tuvo que abandonar aparentemente su propia ideología.

En la primera leyenda aparecía con el nombre de Viltoria, la que practicó en varios países de Europa durante cinco semanas al cabo de las cuales decidió abandonarlas.

La otra leyenda que tenía confeccionada aparece con el nombre de Laura Gutiérrez Bauer. Ésta llevó más de dos meses de práctica; pero en el proceso de entrenamiento utilizó otro nombre, el de Marta Iriarte al llegar a Frankfort, principal lugar de su misión. Allí atravesó momentos estoicos con el hecho de encontrarse cerca de sus familiares y no poderlos visitar.

En los primeros días de octubre de 1964 partió hacia América Latina, donde radicaría con el nombre de Laura Gutiérrez Bauer de nacionalidad argentina y las huellas digitales de su pasaporte de una segunda persona de profesión etnóloga. El 5 de noviembre llegó a Perú, visitó el Cuzco como investigadora de Arqueología. Se dirigió hacia las fronteras de Bolivia por varios medios: tren, camión y mulo. Atravesó las fronteras y el 18 de noviembre se dirigió a Copacabana donde presentó sus documentos a la policía y le entregaron un aviso de ingreso a Bolivia.

Luego se trasladó a La Paz, hospedándose en el hotel del mismo nombre. Visitó el Museo de Argentina donde conoció al pintor Moisés Chile Barrientos, pariente del presidente Barrientos, el que la relacionó con varias personalidades entre ellas la doctora Julia Elena Fortún, funcionaría del Ministerio de Educación, por ésta conoció la existencia del Departamento de Folklore, anexo al Ministerio de Educación, que hacía estudios investigativos. Pero para ingresar en este departamento hacía falta una carta de recomendación de la Embajada Argentina. Esta misma señora habló con el secretario de la embajada, Ricardo Arce, y luego le presentó a Haydée.

Estas numerosas relaciones le fueron muy útiles, pues a través de ellas conoció a muchas personalidades del gobierno y de la diplomacia. Arce le entregó la carta que necesitaba, y además la invitó a visitar los campos de golf, donde la mayoría de los diplomáticos tenían sus residencias. Posteriormente la llevó a un almuerzo, al que asistió Barrientos, donde la presentó como su esposa. Allí conoció al presidente y a otros funcionarios del gobierno.

Con el transcurso del tiempo, Tamara abandonó el hotel y se trasladó a una vecindad situada en la calle Juan José Pérez No. 2-32. Ya para entonces había logrado que la Embajada argentina la reconociera como ciudadana de ese país; esto le daba valor legal a sus documentos falsos, pero le faltaba obtener legalmente la cédula de identidad y el pasaporte boliviano. En el nuevo domicilio Haydée, conoció a una vecina llamada Ana Heinrich, que era en aquellos momentos secretaria del reaccionario Partido Revolucionario Auténtico, y había sido secretaria del Congreso. A través de esta señora, Haydée Tamara conoció a Mario Quiroga Santa Cruz, director del periódico falangista Presencia, quien le facilitó certificado de trabajo que junto con otros documentos le servirían para obtener el permiso de radicación de inmigración. El abogado Bascope Méndez, destacado falangista a quien Haydée hace creer que ha perdido su pasaporte, también es utilizado por ella para obtener la cédula de identidad boliviana.

El 20 de enero de 1965, Haydée logra su radicación definitiva, luego conoce a Gonzalo López Muñoz, jefe de información del Palacio de Gobierno y amigo de Barrientos; de quien obtuvo documentos que le sirvieron para otorgar a Ernesto Guevara una carta como especialista de Estudios Antropológicos y una acreditación como agente suscriptor del semanario IPB que ampliaba su movilidad.

Haydée dedicó la mayor parte del tiempo a su trabajo en el departamento de Folklore, pero como no era remunerado se ve obligada a impartir clases particulares de alemán para justificar sus ingresos.

Su vida y sus relaciones durante la misión estuvieron matizadas de discreción. Conoció jóvenes estudiantes de Izquierda no muy politizados a los que le dio la impresión de tener ideas políticas proderechistas.

Tiempo después conoció a dos estudiantes hijos de un ingeniero de Oruro. Uno de estos jóvenes le propone matrimonio y ella no vacila en aceptar, con vistas a obtener documentos que le eran necesarios, para tomar esta decisión había sido autorizada por sus superiores.

En el mes de septiembre de 1965, envió un mensaje a La Habana en el que expresó los deseos de tener un contacto directo con la dirección; para esta misión fue enviado un compañero con documentación argentina y leyendas de comerciante, conocido por el agente Mercy. Este agente tuvo que viajar a Europa para fortalecer su leyenda y al llegar a Bolivia establece contacto con Haydée después de tomar precauciones mediante la señal convenida: ¿Usted dio clases de alemán Comercial? De éste recibió lo que había estado esperando durante dos años.

Después de las primeras entrevistas y para tomar precauciones, Tamara y el agente Mercy se retiraron a Brasil, donde recibió las instrucciones restantes. Transcurridos varios meses después de su llegada a Bolivia el agente Mercy había cumplimentado su misión. La despedida fue coronada con un Patria o Muerte .

A mediados de abril de 1966, Tamara sostuvo una entrevista con un agente clandestino, que le entregó un nuevo pasaporte con vigencia legal. Este agente la puso al corriente de la llegada de un cubano que se establecería en Bolivia y bajo cuyas órdenes ella debía ponerse.

Al regresar a La Paz, Tamara se encuentra con Papi, antiguo compañero y éste la pone en contacto con Renán, al que había conocido el día en que Ernesto Guevara le encomendara la misión. Había terminado la soledad de dos años.

Una nueva etapa comenzó para Haydée, desde este momento abandonaría las actividades ilegales, sólo se dedicaría a obtener informaciones político-militares aprovechando las relaciones que con tanta habilidad había obtenido en el Gobierno. A mediados de diciembre se le ordenó trasladarse al campamento guerrillero de Camiri, en esta ocasión el Che la felicitó por su destacada labor y le encomendó la misión de hacer contacto con dirigentes revolucionarios en la Argentina. Una vez más el Che demostró la gran confianza que tenía en Haydée, y ella le respondió como siempre lo había hecho.

Al regresar de la Argentina conduce a Ciro Busto y a Debray al campamento guerrillero, a pesar de que no tenía esa orden; pero su gran determinación la llevó a tomar esa decisión, ya que era el único modo de que estos compañeros llegaran ante el Che. Ya desde este momento se convierte en La Guerrillera. Tania no regresaría jamás de la manigua, donde la vida fue dura y difícil, pero su voluntad se impuso a todos los obstáculos. El 17 de abril de 1967 se despide del Che retirándose con el grupo de Joaquín. Pocos meses después, el 31 de agosto, en Vado del Yeso las balas enemigas tronchan una vida ejemplar. ". .. Había aportado todas sus fuerzas por la felicidad de la humanidad..."11

1 Martha Rojas: “"Ita" cómo Tania la guerrillera aprendió a tirar”, en revista Mujeres, p. 15.
2 Rojas, Martha y Mirta Rodríguez: Tania la guerrillera inolvidable, p. 144.
3 Ibid, p. 37.
4 Ibid, p. 23
5 Ibid.
6 Ibid. p. 34.
7 Ibid. p. 42.
8 Ibid, p. 60
9 Ibid, p. 33
10 Ibid, p. 139
11 Ibid, p. 340

Bibliografia

Rojas, Martha y Mirta Rodríguez Calderón. Tania: la guerrillera inolvidable. Prólogo de Inti Peredo. Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1970.

Rojas, Martha: ““Ita” cómo Tania la guerrillera aprendió a tirar”, en Revista Mujeres, año 9, No 3, La Habana, agosto de 1969, pp. 13-15.

Impresora “Tania la guerrillera”, en Revista Mujeres, año 8, no 3, La Habana, marzo de 1968, pp. 4-5.

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